Colombia, un ‘paraíso’ para los autos eléctricos
Cero emisiones: eso es lo ideal. Estados Unidos y Europa se mueven por ese camino en todas sus industrias
y, por supuesto, incluida la automotriz. Hay conciencia y ya las marcas han orientado sus investigaciones en ese tema. Hoy, un gran número de marcas ya tienen productos ciento por ciento eléctricos y los llamados carros híbridos
(motores de combustión en combinación con motores eléctricos), que reducen notablemente las emisiones de CO2 al medio ambiente.
Ya son 20 años del Protocolo de Kyoto y los países desarrollados luchan incansablemente contra el calentamiento global. Por lo general, aplican diferentes tipos de energías alternativas, no solo una, pues esto más que un negocio es un problema mundial para la humanidad. Colombia, si bien está trabajando en el uso de biocombustibles que contribuyen en algo a la reducción de CO2,
lamentablemente el tema se está convirtiendo en un monopolio, ya que no se trabaja en otros sistemas como los carros eléctricos.
Para nadie es un secreto que para obtener emisiones cero, la tecnología aún es costosa para el usuario. Por
eso, todos los países comprometidos no cobran aranceles para que este tipo de carros puedan ser comercializados a un precio competitivo. Un ejemplo de esto es Ecuador que desde hace más de un año permite que entren autos híbridos y eléctricos con cero arancel. A la fecha, se han vendido muchos autos de estos y el nivel de emisiones ha bajado considerablemente en las grandes ciudades.
Colombia es potencia en recursos y es ideal para los autos eléctricos porque nuestra energía es limpia: proviene de hidroeléctricas y el gobierno ha sido juicioso en el tema de construir más de estas plantas en diferentes regiones del país. Aquí la electricidad no proviene de termoeléctricas u otras fuentes altamente
contaminantes.
De acuerdo con Thomas Black, director del Centro Andino para la Economía del Medio Ambiente, en el Encuentro de la Sostenibilidad en la sede de Daimler de Colombia, ya es hora de que Colombia piense en carros eléctricos e híbridos como transporte masivo en ciudades intermedias o recorridos cortos de
movilización.
“Con este tipo de vehículos en flotillas, la reducción de toneladas de CO2 al medio ambiente es significativa y,
de acuerdo con el tratado de Tokio, las empresas que presenten este tipo de proyectos sostenibles en el tiempo reciben anualmente un reconocimiento en euros por tonelada no enviada al medio ambiente”, explicó Black. Transmilenio, aunque no es eléctrico, recibe este reconocimiento anualmente porque el sistema permitió eliminar una gran cantidad de toneladas de CO2 al medio ambiente. Sí claro, la contaminación continúa, pero es mucho menor que en la famosa época de la Troncal de la Caracas.
Por esa razón, los proyectos sostenibles deben seguir y el gobierno debería consultar a Ecuador sobre los beneficios que ha obtenido en poco tiempo. Todo lo que se pueda hacer contra el calentamiento global es bienvenido y, si bien la energía es un negocio muy rentable, un país no se puede ‘casar’ con una sola tecnología porque, primero sería ilegal por ser monopolio, y segundo, no le hace nada bien al medio ambiente
y al desarrollo tecnológico de Colombia.
Aurelio Muñoz M.
Director |